Entre Libros

Con Mª Ángeles López y Álvaro Santos

Mª Ángeles López y Álvaro Santos son licenciados en Ciencias de la Información, sección Periodismo, por la Universidad Complutense de Madrid. Ambos han trabajado en importantes medios de comunicación y en gabinetes de prensa de instituciones de la Iglesia hasta su incorporación a SAN PABLO España, donde Mª Ángeles López es Directora Editorial y Álvaro Santos responsable de Promoción y Prensa.

Ambos nos presentan en esta sección, juntos o por separado, las últimas novedades editoriales de SAN PABLO, siempre de la mano de sus autores.

 

 

Mujer todos somos una, de varios autores


Un reportaje gráfico y literario que refleja un mundo de conflictos, quizá los más dolorosos de este tiempo, sobre la realidad de miles de mujeres de distintas partes del mundo y contextos culturales, que, diariamente, se enfrentan a situaciones de discriminación, desigualdad, exclusión o violencia, que a veces llevan a persecución o incluso a la muerte por motivos de género, en el siglo XXI. De la mano del reportero gráfico Francisco Magallón, movido por una sensibilidad excepcional, se han puesto rostros para retratar la terrible realidad que vive la mujer sobre todo en países de África. En cada rostro hay un mensaje, una petición de ayuda, una denuncia a las injusticias, pero también hay momentos de felicidad y la excepción de robar una sonrisa. Diferentes personas relevantes de la vida cultural española (escritores, periodistas, actores y responsables de entidades) han elaborado un texto inspirado en cada una de estas fotografías.

Mejor será que hilen, de Pilar Huerta Román


Esta obra hilvana las Sagradas Escrituras y El Camino de perfección de Santa Teresa, tejiendo un sutil mosaico lleno de profundidad y sabiduría espiritual. A través de los textos bíblicos y las palabras de la santa, la autora ofrece un alegato al reconocimiento de tantas mujeres que aún hoy siguen siendo marginadas dentro y fuera de la Iglesia, pero que aportan un valor esencial en la fe a Dios. Un libro que, como dice Espido Freire en el prólogo, será un bastón en el que apoyarse, una guía para principiantes.

El Cardenal Cisneros. Iglesia, Estado y cultura, de José Palomares


Esta biografía escrita con motivo del V Centenario del nacimiento del cardenal Cisneros y con una clara finalidad didáctica y divulgativa, sin perder el rigor científico y espíritu crítico, permitirá al lector recorrer su trayectoria vital y reparar en su distintas facetas. El libro aúna historia, política, religión, cultura y literatura de esta figura compleja: confesor de la reina, arzobispo, inquisidor general, cardenal, reformador de la Iglesia, estadista y gran mecenas cultural. Incorpora grabados y reproducciones de manuscritos, un panegírico inédito dedicado a Cisneros que data de 1674, índice de nombres y bibliografía. Además, incluye un comentario laudatorio de la catedrática Rosa Navarro Durán, que ha supervisado el resultado final de la obra.

San Romero de los Derechos Humanos, de Luis Aranguren Gonzalo


Hoy nos enfrentamos a nuevas formas de pobreza e injusticia, pero las mismas dificultades a las que se enfrentó Óscar Romero, arzobispo de San Salvador, hace cuarenta años. Este libro nos ofrece un enfoque novedoso y pedagógico y nos muestra el lado secular, ciudadano y educativo del legado histórico de monseñor Romero y su lucha y defensa de los derechos humanos en América Latina. Y todo ello con un lenguaje y un estilo narrativo en el que rigor y belleza van de la mano. La voz de monseñor Romero clara y necesaria en el mundo actual infunde valor y esperanza para ayudarnos a construir una sociedad mejor y más justa.

Morir para renacer, de Javier Elzo

Este libro defiende dos ideas mayores: que lo mejor del catolicismo no está en el pasado, sino que puede estar en el futuro, y que, si cabe hablar de edad de oro del cristianismo, está delante de nosotros y no detrás. Lo que exige otra Iglesia: sinodal, superando el clericalismo, liberándose de la era de la cristiandad y, al fin, habilitando completamente a la mujer en su seno. La segunda, para significar que, en la era global, plural y crecientemente desigual en la que nos encontramos, necesitamos superar la fractura binaria entre creyentes y no creyentes, de tal suerte que todos los que, con buena voluntad, tengan inquietud por un mundo mejor puedan trabajar, conjuntamente en ello, y desde sus propias convicciones personales.