Fuegos artificiales


Parece ser que los fuegos artificiales proceden de China. Allí se conocían desde el siglo VI, aunque pueden datar de mucho antes. Se sabe que entre los viajeros existía la costumbre de hace explotar cañas de bambú. Con esta práctica, y aprovechando el ruido de la explosión, pretendían alejar a los shan, legendarios monstruos semihumanos de los bosques. La tradición se extendió como diversión, y durante el año nuevo chino se hacía explotar bambú para alejar a los malos espíritus. Marco Polo se hizo eco de estas prácticas y las trajo a Europa.

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