La desaparición del Mar de Aral


El mal de Aral es la víctima de un insensato sistema de planificación que sacrificó los huertos y frutales, mimados durante siglos, al monocultivo del arroz y del algodón; de un sistema que potenció el regadío de miles y miles de hectáreas a toda costa y que no vaciló en usar toneladas de abonos y pesticidas para conseguir una mayor productividad. La lógica del sistema le quitó el agua al Aral para devolverle unos residuos envenenados. La lógica del sistema anegó los campos e hizo emerger la sal de las entrañas de la tierra. El sistema se cargó el Mar de Aral

Tea rooms. Mujeres obreras, de Luisa Carnés


Corren los años treinta en Madrid y las trabajadoras de un distinguido salón de té cercano a la Puerta del Sol ajustan sus uniformes para comenzar una nueva jornada laboral. Antonia es la más veterana, aunque nunca nadie le ha reconocido su competencia. A la pequeña Marta la miseria la ha vuelto decidida y osada. Paca, treintañera y beata, pasa sus horas de ocio en un convento y Laurita, la ahijada del dueño, se tiene por una «chica moderna». Pero únicamente Matilde tiene ese «espíritu revoltoso» que se plantea una existencia diferente.
Autora invisibilizada de la Generación del 27, Luisa Carnés escribió esta portentosa novela social rompiendo los esquemas narrativos de la época.

El mal de altura

Hay en el Perú una sierra altísima, que llaman Periacaca; cuando subí las Escaleras, que llaman, que es lo más alto de aquella sierra, cuasi súbito me dio una congoja tan mortal, que estuve con pensamientos de arrojarme de la cabalgadura […]; y con esto, luego tantas arcadas y vómitos, que pensé dar el alma […], mas no duró sino obra de tres o cuatro horas […]. Que la causa de esta destemplanza y alteración tan extraña sea el viento o aire que allí reina, no hay duda ninguna.
José Acosta.

La balada del café triste, de Carson McCullers


Bajo el título de uno de ellos, La balada del café triste, se agrupan en este libro varios de los relatos más significativos de la singular y sutil narrativa de Carson McCullers, que han accedido ya a la consideración de clásicos de la moderna literatura norteamericana y constituyen incursiones en la silenciosa, secreta y sagrada intimidad del alma de sus personajes. Narrados con un prodigioso sentido de la construcción, los relatos de Carson McCullers alcanzan una resonancia interior que va mucho más allá de su sencilla y directa observación de la realidad. El mundo punzante, desesperanzado y profundamente poético de Carson McCullers constituye, en palabras de Edith Sitwell el legado de «una escritora trascendental».

Olas, ondas de energía


La ingeniosa mente de Stig Lundbäck, cardiólogo de profesión e inventor de vocación, supo fusionar sus dos mejores aptitudes en lo que resulta un creativo sistema de generación de energía renovable. La técnica utilizada saca el mejor partido del potencial que ya ofrece la energía de las olas. Hablaremos de la recuperación de esta energía, y su transformación a electricidad. Así, como si de un corazón artificial se tratara, los latidos del mar son visibles ahora gracias a la energía undimotriz.

Delicioso suicidio en grupo, de Arto Paasilinna


Lo más importante en esta vida es la muerte, y ni siquiera ésta es realmente importante.» Siguiendo este reconfortante dicho, y tras una vida oscura y mezquina, miles de finlandeses se lanzan anualmente precipicio abajo o ponen fin a sus
vidas en el típico granero finés, inhalando dióxido de carbono del tubo de escape. Precisamente el día de San Juan, la
fiesta de la luz y la alegría de principios de verano, Onni Rellonen, un pequeño empresario en crisis, decide poner fin a
su vida. Pero apenas ha encontrado, en un granero apartado, el lugar ideal para afrontar la muerte, unos ruidos extraños lo detienen. En el último segundo, Onni consigue salvar a otro visitante del granero, que se mantiene a duras penas sobre una silla tambaleante y con un nudo corredizo alrededor del cuello: porque precisamente el mismo día de San Juan, la fiesta de la luz y la alegría de principios de verano, el coronel Kemppainen, un viudo desconsolado, también había decidido poner fin a su vida. Disuadidos por este encuentro fortuito, renuncian al común propósito y empiezan a charlar sobre los motivos que les han llevado a tomar tan trágica decisión. Mientras hablan animadamente, llegan a casa del empresario, toman una sauna, beben coñac y empiezan a tutearse, hasta que se rinden ante una evidencia: existe un gran número de candidatos al suicidio. De ahí nace una amistad que durará toda la vida, además de la genial idea de fundar una asociación de «aspirantes a suicida».